domingo, 16 de junio de 2019

Ahora que soy padre

Ahora que soy padre


Ahora que soy padre, 
y lo he sido, para tenerte siempre conmigo.
No sé por qué ahora lo digo,
después de tanto invertido,
en este oficio que, una vez emprendido
no hay manera de dejarlo al olvido,
como no deja su canción al cantante,
y la yunta al buey andante, 
el aroma a la flor, o el vuelo a las alas del pájaro en el cielo abundante.
Ahora que soy padre, 
y lo he sido, para intentar lo nunca aprendido,
como cuando se camina por vez primera erguido,
o, también, inicia escuela, el párvulo expectante,
con su mirada chispeante.
Nada sabemos, si no es con cada paso vencido,
que con el miedo prendido,
vamos por todas partes abriendo caminos. 
Es en este sentido,
la historia de cada padre querido,
que adivinando el camino,
con acierto y desatino, 
va armando el destino. 
No sé por qué ahora lo digo, 
después de tanto cariño contigo, 
que con el tiempo en testigo, 
vivirá siempre conmigo. 
Ahora que soy padre, 
y lo he sido, sea entonces, el amor por los hijos, 
que una vez conocido, 
nunca se da por perdido, 
y, sea también, ese amor escondido, 
por el hábito extendido, 
de no mostrar lo sentido, 
que ahora he querido, 
escribir para ti estos versos sencillos. 

Edinson Martínez

viernes, 24 de mayo de 2019

El mundo según Cruz Diez

El "inventor" del arte óptico y cinético, vive en el recuerdo del mundo del arte y de los mejores afectos de los venezolanos. Más de cincuenta años de su creación artística revive con una retrospectiva en una galería de París. El color, siempre efímero y cambiante, domina el universo del venezolano Carlos Cruz Diez, "el Papa" del arte óptico y cinético, quien, en su larga trayectoria cuenta en sus búsquedas, éxitos y fracasos, en ocasión de una muestra presentada en una galería de París para celebrar los cinquenta años de su obra. Instalaciones que juegan con la luz y el color, obras vibrantes como el arcoíris, en cartón corrugado o aluminio, o ilusiones ópticas que reclaman la participación del visitante: la muestra en la galería Denise René resume 50 años de la obra de Cruz Diez, nacido en Caracas en agosto de 1923.

Titulada "Circunstancia y ambigüedad del color", la exposición dio pie a un reportaje especial que hoy hemos querido compartir especialmente. La "retrospectiva recuerda que ese año cumplía medio siglo de haberse instalado en París", dice el artista, bajito y con una mirada que chispea de inteligencia, humor, curiosidad, juventud. En la entrevista con la AFP, el pionero del arte óptico y cinético ríe recordando que de joven se había comprometido en un arte figurativo, de tipo "realismo socialista", y explica cómo se sumió en el mundo del color, construyendo una teoría y una obra que le ha ganado reconocimiento mundial.

"Desde mediados de la década del 50, yo empecé a sentir que había un estancamiento en la pintura. Todos los artistas pintaban de la misma manera, en América Latina y también en Europa", cuenta.

"Recuerdo por ejemplo que la primera vez que visité París, en 1955, fui al Salón de Mayo. Era el apogeo del arte abstractro, y yo pensé que se trataba de una exposición individual, porque todos los cuadros eran iguales, parecía que había sólo una manera de pintar".

"Luego regresé en 1960, y entonces era el apogeo del arte gestual, el formalismo. Era como una inmensa Academia. Y esas Academias, uno tiene necesidad de romperlas, abrir nuevos horizontes, buscar otras cosas", dijo Cruz Diez.

"Me di cuenta que hasta entonces se había tratado al color sobre todo como el acompañante de la forma. El color estaba sobre el soporte, y de ahí no salía. Me tomó muchos años de reflexión, de búsquedas, pero logré una noción conceptual distinta, en la que el color es una situación, una circunstancia".

"Mis experiencias en la naturaleza me enseñaron que el color es autónomo, no necesita de soporte", dijo el artista, que recordó un fenómeno que ocurre en el trópico, en agosto, cuando el sol se va ocultando y crea una atmosféra incandescente. "Todo se tiñe de rojo naranja, todo cambia de color".

"Eso me ayudó a entender que el color es una circunstancia, que todo está coloreado, el aire, el espacio. Y me di por meta encontrar un sistema en el que el color flotara en el espacio, que saliera del soporte", explicó.

"Y ese es el propósito de todo mi trabajo a través de estos 60 años: tratar de decir que el color es una situación, está en el espacio, no necesita la forma, porque es un hecho autónomo, un hecho afectivo".

Para el artista, convencido de que el "arte es total", el color es indisociable del mundo afectivo.

"Cuando usted dice me gusta ese azul, no hay soporte lógico. Fíjate: ahora que tenemos las computadoras, tenemos 18 millones de colores. Y porqué escoge uno ese azul?", pregunta, señalando una obra que cuelga en la galería.

"Es porque el color es afectivo. Es como una mujer. Uno dice: ésa es la que me gusta. Y lo que he tratado de hacer a través de toda mi trayectoria, desde los años 60, es explorar esta otra noción del color", enfatiza el artista, fiel a sus descubrimientos, a sus utopías.

"Eso mismo es lo que sigo haciendo ahora, sólo enriqueciendo esta visión con nuevas tecnologías, con nuevas posibilidades, pero siempre desarrollando esa idea conceptual: el color es una situación", concluye Cruz Diez, que hace unos años tomó también la nacionalidad francesa.

"Ha sido un trabajo bastante solitario, con muchos fracasos y hallazgos. Pero ahora veo tantos jóvenes que siguen mi trabajo", confiesa el artista, mientras la galería se va llenando de público, amigos y admiradores.

Tomado de AFP con las notas de actualización a cargo de Desde mi ventana. 

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Hoy es el fin del mundo

                                                  “Para todos los que por mi mente han pasado mientras escribo este fin del mundo”
Edinson Martínez
@emartz1


Imagen relacionadaSi hoy es el fin del mundo, como tanto se ha dicho, probablemente nos lleguen esos minutos finales tratando de hacer las cosas que nunca hicimos en toda una vida. La mayor de las ironías será decir que nunca tuvimos tiempo para ello. Habrá quienes escojan ir de compras por el antojo postergado por años. Viajar al destino soñado.  Hartarse de la comida preferida o simplemente   estrenarse aquellos zapatos reservados en el closet para la ocasión especial. El último momento puede ser tan personal, íntimo y egoísta –en el mejor de los sentidos que ésta condición pueda tener–,  que dedicado enteramente a la satisfacción individual,  hasta una aspiración colectiva expresada por alguien singularmente, la convierte en “su” último deseo.

Por mi parte, hombre sin grandes propósitos mundanos, aprovecho  para escribirte ésta cuartilla de pendejadas que sólo se le ocurren a uno cuando se imagina el fin de los tiempos.  Decidí enviártela, hoy temprano, para que tengas tiempo de leerla antes de  hacer lo que  ya tienes dispuesto para tan valiosos instantes.

Hace un par de noches, mientras aguardaba que la electricidad retornara luego del apagón de rutina, me asomaba por la oscuridad de una ventana desde donde puedo ver caminar a  las personas a cualquier hora del día. Siempre hay gente en las calles, no se qué hacen a horas y deshoras, pero siempre las veo ir de un lugar a otro. Algunas veces van deprisa; otras, a paso lento, como seres distraídos que llevan sus historias de paseo en cada madrugada. En el cielo lleno de puntitos que todos sabemos son cuerpos celestiales sin el resplandor de la luz eléctrica, como el de hace dos noches, me acordé de ti, de vez en cuando lo hago y simplemente es un destello fugaz en mi pensamiento. 

Aquellos segundos -tal vez sea por la noche de estrellas, el ocio cultivado mientras retorna la luz, los buenos momentos de la vida o todas esas cosas a la vez-, mirando desde la oscuridad terrenal del pequeño lugar que ocupo en el universo,  se extendieron primero por unos minutos, y luego por un rato un poco más largo. Entonces, igual que ahora,  te siento  una estrella lejana, como esos luceritos destellantes que puede uno creer se encienden cuando los ve distantes en la inmensidad. Se esconden entre las nubes y uno los vuelve a ver, sin tener la certeza de que son los mismos de ayer.  Este día me llevará escribiendo para ti sobre aquella noche, desenfrenado para ganarle al tiempo que nos resta,  comiéndome desaforado los puntos y las comas en cada uno de los versos de ahora; están ellos perseguidos por el hechizo de la medianoche que nos invade irremediablemente, especie de sentencia que atormentaba las horas felices de La Cenicienta -ahora comprendo la angustia de saber el tiempo que nos queda-. Aquí dejaré  mi devoción final. Si hoy es el fin del mundo, aquí estaré frente al teclado, esperando como un rival ardiente, los minutos culminantes de esta larga travesía que ha hecho de la vida un sueño.


Nota: Este artículo, breve crónica, escrita primero a mano por la ausencia de electricidad,  y luego en computadora, lo hice el 12/12/2012, en medio de  lo que todos llamaban el fin del mundo


sábado, 16 de enero de 2016

Una historia por descubrir

En “Una historia por descubrir”, Edinson Martínez nos lleva de la mano por las galerías de un mundo real e imaginario donde los personajes, desperdigados en los retazos del tiempo, van construyendo la historia en la que nos miramos y en la que pareciera hallarse la felicidad que tanto anhelamos.


Es una evocación a un pasado que pervive en la cotidianidad y una osadía de la imaginación contada en un lenguaje conciso y sencillo, en la que se abordan temas de nuestro tiempo, como la  inconformidad, la muerte y la esperanza en un universo que bulle en constante transformación.


En este compendio de relatos el autor, como en su primera novela “Vidas paralelas” (2014), se rebela como un dios, que hastiado de moldear infinidad de mundos, decide escamotear situaciones a través de un afán lúdico para que el mismo lector coloque la pieza faltante y participe en el fascinante juego de la creación literaria.

Marcelo Morán  
Escritor

El libro se encuentra a la venta en el portal de compras por internet: Amazon.com  al que puedes ingresar directamente a traves de: http://tinyurl.com/hkztzm9
Desde marzo de 2016 se encuentra disponible en las siguientes librerías de Venezuela: 

Maracaibo: Librerías Europa, Don Quijote, Universal Book y Aeropuerto ( en todas sus sucursales).

Caracas: Librerías Lido, Nueva Chacao, Americana y Liber Caracas.

Maiquetía: Librerias Bookland y Urimare (Aeropuerto nacional e internacional de Maiquetía)

Valencia: Libros y Papeles 565. C.A. 

Mérida: Librería Temas

Cabimas: Librerías L'Magazin Office, La gran papelería y Librería del Pueblo

Valera: Librerías Betsy y  Omega librería y papelería

Barquisimeto: Librerias El Clip, Antonio 2000 y Ciencias

Ciudad Ojeda: Librerías San Agustin, Sucre, Ojeda, Kiosco Ultimas Noticas, La tienda del peluquero, Il Cafe. 

“Una historia por descubrir” es editado bajo el sello editorial de Ediciones A todo calor que entre los meses de abril y junio de 2016 también pondrá a rodar la segunda edición de "Vidas paralelas" del mismo autor en las librerías de Venezuela, no sin antes, lanzar la misma edición en Amazon.com en el mes de febrero de 2016

domingo, 7 de junio de 2015

La parroquia Venezuela

La parroquia Venezuela
Edinson Martínez
@emartz1

Este jueves 4 de junio pasado, estuvimos en la parroquia Venezuela. Escuchamos las angustias de sus habitantes, de dos sectores en particular, Leonardo Ruiz Pineda y Américo Araujo, aunque había personas de diferentes sectores. Cada una de ellas habló de su historia en esta parroquia olvidada e ignorada. Es la parroquia, es bueno recordarlo y hacerlo saber para quienes no viven en nuestro entorno,  que se encuentra por debajo de las aguas del lago de Maracaibo, y protegida desde los inicios de la explotación petrolera,  por el célebre dique costanero o muro de contención de Lagunillas. Esa parroquia es hoy un escenario gigantesco de dolor, y de abandono al límite de la desesperación. Han transcurrido 20 años del censo que Ducolsa hiciera en 1995 para determinar claramente cuántas  familias vivían en la parroquia, qué sectores ocupaban y cuáles sus condiciones socioeconómicas, con base a ello ha debido realizarse, entiendo que así es,  la planificación para su reubicación masiva en varios años.  Allí, en esa mañana de sol picante de este jueves,  vimos y escuchamos a personas decir: " yo soy del censo del 95' "

Este proceso iniciado en 1993 con la creación de la citada empresa por decreto presidencial, únicamente para realizar el trasvase de personas a lugares seguros y en condiciones de vida dignas, este gobierno la convirtió en una empresa nacional, y posteriormente  la adscribió a la Misión Vivienda. Ahora hace o puede hacer viviendas en todo el país, y su objetivo principal, para el que fue creada, ocupa un lugar subalterno, vale decir, subalterno también, el deseo de miles de personas de ser reubicadas dignamente.

En esta parroquia no hay servicios públicos decentes, las escuelas son ruinas en pie, sostenidas muchas de ellas por las precarias ayudas que reciben del afecto popular y del gobierno municipal. Cuando llueve, el agua arrasa con los enseres modestos de muchas familias, varias de ellas, para decirlo benévolamente,  han perdido en una noche de lluvia, el esfuerzo de toda una vida para procurarse sus humildes pertenencias.  La inseguridad les arrebata, cuando no la vida, el escaso patrimonio familiar, y en especial, la tranquilidad para sobrellevar lo que ya es una vida de incertidumbre.

Ducolsa ha entregado viviendas a personas que no son de la parroquia Venezuela, a trabajadores petroleros, como parte de sus planes de vivienda, lo ha hecho colocando en segundo plano las familias que con prioridad necesitan de la reubicación. Han, ciertamente, trasladado algunas familias, probablemente una cantidad importante al complejo habitacional bautizado como “Ciudad Fabricio Ojeda”. Pero debe uno preguntarse: Por qué hay familias del censo del 95' aún  pendientes por reubicarse? Cuáles son los criterios de reubicación, cuando hay sectores donde se trasladan solo una parte de ellos, y el resto de las familias quedan desamparadas y a merced de la inseguridad y las penurias de la zona? Por qué otorgan viviendas a trabajadores de PDVSA bajo la figura del plan de viviendas, sin antes atender prioritaria y masivamente, la reubicación de poblaciones que viven en condiciones de tan vergonzante miseria? Cuándo finalmente será mudada totalmente la parroquia Venezuela, es decir, cual es la planificación para este objetivo, a fin de que las personas puedan saber finalmente cual será su destino?  

De aquellos años en que comenzó a hablarse de la subsidencia en esta parroquia, y de las previsiones que los gobiernos de entonces hicieron para ejecutar la reubicación masiva, han transcurrido más de 20 años. Recuerdo con claridad esos días porque nos tocó en sus inicios impulsar ese proceso. Recuerdo con mucho cariño al diputado Anselmo Natale, ya fallecido, hombre perseverante, y ensimismado en sus compromisos, quien viendo el escenario de desolación de toda la parroquia de aquellos tiempos, y el latente peligro que significaba estar viviendo bajo las aguas del lago, asomó  la idea de un proceso como este. La primera reunión donde se trató  el tema, con una concurrencia, muy pequeña, pero representativa de los sectores Tasajeras I y II, Campo Mio I y II, Altagracia y Turiacas, fue el 22 de marzo de 1990 a las seis de la tarde, en el antiguo local o sede de la Cooperativa de la Cecosezul, en la carretera Nacional, como bien recuerdan muchos, frente al sector conocido como El Playón, en Tasajeras. Creo que allí comenzó todo, naturalmente, era como exagerado o especie de misión imposible, pero, en efecto, tiempo después la idea fue cobrando fuerza con el apoyo de otros diputados del antiguo Congreso Nacional, especialmente, la Comisión de Asuntos Vecinales.

No dejo de lamentar el lento andar del progreso en nuestra región, en el país en general, donde cualquier  - y dejo constancia que la reubicación no es cualquier cometido -  obra o proyecto gubernamental cuesta varias generaciones de venezolanos verlo cristalizar, se nos va la vida esperándolo, algunos, muchos para mejor decir, no llegan a tener la fortuna de verlos, se nos quedan en el camino. No hay razón para ello en los tiempos que vive la humanidad, algún sentido tendría que tener que hayamos tenido la suerte de vivir entre dos siglos de grandes avances para el hombre. Luego de tantos años en esto, y a la luz del despelote que vive el país, no abrigo mucho optimismo sobre el porvenir inmediato de estas miles de familias. Ojalá me equivoque, cuanto quisiera equivocarme y comerme mis palabras, pero en momentos en que la propia Ducolsa no quiere atender a las personas afectadas, y las deja al recurso desesperante de la opinión pública, el futuro inmediato, y  el de largo plazo, no luce esperanzador. El único camino posible es la lucha de los afectados, su reclamo perseverante y su voz altanera que inspira la justicia. No se dejen engañar por nadie, desconfíen de las soluciones fáciles y los discursos gritones, de la promesa politiquera, y menos transijan con el chantaje. Mi solidaridad con todos ellos desde  la humildad de mis capacidades.   

Nota: La fecha de la reunión fue el 04-06-2015

sábado, 18 de octubre de 2014

Rafael Cadenas: “La poesía es poderosa e insignificante”

 Si hay un poeta vivo perseguido por uno de sus poemas, ese es Rafael Cadenas. El poema se llama “Derrota”, un hito de la literatura latinoamericana, y el poeta venezolano lo escribió con 32 años. Ahora tiene 84 y sonríe tímidamente cuando se le pregunta si está cansado de aquella letanía que parece perseguirle, que arranca “Yo que no he tenido nunca un oficio / que ante todo competidor me he sentido débil / que perdí los mejores títulos para la vida / que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)...” y que sigue retratando en primera persona a alguien que creía que su padre era eterno, que fue “humillado por profesores de literatura” y “abandonado por muchas personas porque casi no hablo” o que tiene “vergüenza por actos que no he cometido”. 

Cadenas, un tímido más sigiloso que silencioso, toma el libro que el periodista ha puesto en la mesa, sobrevuela los versos como si fueran de otro y concluye: “Cansado no estoy, pero ese poema hoy no me refleja. Lo escribí en medio de una crisis personal... bueno, una depresión. Si gustó tanto fue porque coincidió con la situación política de los años 60 y la consolidación de la democracia en Venezuela con Rómulo Betancourt”. 

Premio Nacional en su país en 1985 y Premio FIL de Literatura en Lenguas Romances, en Guadalajara (México) —el antiguo Juan Rulfo— en 2009, Rafael Cadenas está en Madrid para leer hoy sus versos en el festival de poesía Poemad y para participar el martes en un coloquio sobre su obra en la Casa de América. No le importa viajar —vive en El Hatillo, en el área metropolitana de Caracas— pero le gustan poco las entrevistas. “No tiene nada que ver con los periodistas”, aclara. “Es que no me acostumbro al aparato”, dice señalando la grabadora encendida. “Mejor charlamos, usted toma nota y luego mejora lo que le yo diga”. En breve, de hecho, publicará un libro de entrevistas —“pero la mayoría las respondí por escrito”— al tiempo que ultima un nuevo libro En torno a Basho y otros asuntos. Lo publicará Pre-Textos, el sello que editó en España en 2007 las más de 700 páginas de su Obra entera (antes publicada por Fondo de Cultura Económica en México) y que hace dos años hizo lo propio con Sobre abierto, su último título hasta la fecha. 

“No desdeñes nada. / La rana le dio a Basho / su mejor poema”, se lee en aquel libro. El nuevo, dice Cadenas, sigue por ese camino: reflexiones sobre el maestro japonés del haiku y, como reza el título, “otros asuntos”. ¿Cuáles? “Veremos qué sale. Sobre abierto está muy pegado a la vida cotidiana, pero hay un lado mío muy cercano al pensamiento. Como decía Antonio Machado, los grandes poetas son metafísicos fracasados y los grandes filósofos, poetas que creen en la realidad de sus poemas”. 

Rafael Cadenas es autor de clásicos como Los cuadernos del destierro (1960) y Falsas maniobras (1966), el libro que incluye “Derrota”-. Les siguieron Intemperie, Memorial (ambos de 1977), Amante (1983) y Gestiones (1992). “Ya sé que ese título parece de libro de administración”, explica el poeta, “pero hablaba de otras gestiones, psíquicas”. Y añade: “Uno no sabe por qué escribe lo que escribe, yo no sé qué ha sido para mí lo que la rana fue para Basho, lo que sé es que he ido perdiendo ¿cómo llamarlo? ¿exuberancia?. Bastante misterio hay en la vida cotidiana”. Lento y lacónico, con maneras de sabio —equilibrista de llamó a sí mismo en un poema—, Cadenas mide cada palabra y usa los hombros y las cejas para acompañar sus respuestas. Tal vez por eso —“para no ser pretencioso”— prefiere decir misterio que trascendencia, pensamiento que filosofía y dichos que aforismos. 

Dichos se llama, precisamente, el libro que lleva encima como el que va a un examen más que a una entrevista. Lo abre y lee: “Cuántas utopías derrumbadas. Eso te abrió los ojos. Agradécelo”. Es más que una frase lapidaria tratándose de alguien cuya militancia comunista contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez le llevó siendo un veinteañero a exiliarse en la isla de Trinidad. “Está a 30 kilómetros de Venezuela. Se puede llegar en una lancha”, cuenta quitándole dramatismo a un hecho que dio lugar a su libro más famoso, el citado Los cuadernos del destierro. “Al principio vivía de la ayuda de la familia; luego, dando clases en un colegio”. Pasó allí cuatro años, volvió a Caracas en 1957 y meses después cayó el dictador, “que era un dictador del siglo XX, ahora no son tan directos”. En 1958 publicaba La isla, un poemario que se abría con una cita del polaco Czeslaw Milosz: “Infeliz bajo la tiranía, / infeliz bajo la república, / en una suspirábamos por la libertad, / en otra por el fin de la corrupción”. ¿Por qué suspiran hoy en Venezuela? “En Venezuela se va reduciendo a diario el margen de libertad. El Gobierno cerró las televisoras de la oposición y ahora va por los periódicos críticos, que se están quedando sin papel para imprimir. Eso es intencional. Por eso insisto en defender la democracia pese a sus fallas. Claro que necesita reformas, pero las denuncias contra la corrupción solo tienen efecto cuando hay separación de poderes”. 

Cadenas subraya que nunca ha tenido miedo de decir lo que dice —“a veces me insultan, pero nunca ha habido agresión”—, pero es escéptico sobre el papel social de un poema: “La poesía es todopoderosa e insignificante. Insignificante porque su influencia en el mundo es mínima. Poderosa por su relación con el lenguaje. La política vacía de sentido las palabras —democracia, justicia, libertad—, los poetas llaman la atención sobre ese vacío. Las palabras pierden su valor si no se corresponden con la cosa que designan. No es nada nuevo. Confucio lo llamaba ‘rectificación de los nombres’ y eso es un poeta: alguien que rectifica”.
El Pais

sábado, 15 de febrero de 2014

La soledad de Venezuela

La Organización de Naciones Unidas ha pedido justicia para los muertos. La Unión Europea ha abogado por el “diálogo pacífico” y por el respeto a la libertad de prensa y al derecho a la protesta. El secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA) ha llamado a evitar más confrontaciones. Pero los principales líderes de América Latina, en cambio, han guardado silencio frente a la violencia desatada en Venezuela, durante las protestas estudiantiles de esta semana contra el Gobierno de Nicolás Maduro.
Más que el funcionamiento democrático del Estado venezolano –medido por la garantía de los derechos sociales y políticos de sus ciudadanos y por el respeto a las minorías--, lo que tradicionalmente ha preocupado de Venezuela al liderazgo Latinoamericano durante la última década es la estabilidad del Gobierno en funciones; concretamente, la permanencia en el poder del chavismo, aliado político y sobre todo, aliado económico. La última vez que un organismo multilateral se reunió para tratar la delicada situación política que atraviesa Venezuela, especialmente desde la muerte del presidente Hugo Chávez, ha sido aquella reunión de emergencia en la que participaron ocho de los doces presidentes de los Estados que conforman la Unión de Países Suramericanos (Unasur). Un encuentro celebrado en Lima, en abril de 2013, que resultó en el respaldo incondicional a la elección de Nicolás Maduro como nuevo presidente de Venezuela, sin reparar en las denuncias que ponían en entredicho la transparencia del proceso, ni en las circunstancias que rodearon la muerte de ocho venezolanos durante las protestas posteriores a los comicios.
En este nuevo episodio de violencia que sacude a Venezuela –a la nación, como un todo--, los Gobiernos de América Latina lucen de nuevo conformes con la información parcial e inexacta que hasta ahora ha ofrecido el Gabinete de Nicolás Maduro, que una vez más ha denunciado tramas conspirativas para justificar el uso de la fuerza y la censura. En su alocución de este jueves por la noche, 24 horas después de los episodios que resultaron en la muerte de los estudiantes Bassil Da Costa y Roberto Redman, y del dirigente chavista Juan Montoya, el presidente Maduro se equivocó una y otra vez al dar los nombres de los fallecidos, pero dijo tener certeza absoluta acerca de dónde provinieron las balas que mataron a dos de ellos. La misma noche del jueves, el canciller venezolano Elías Jaua justificó como decisión de Estado la salida del aire en Venezuela de la cadena de noticias colombiana NTN24, la única televisora que estuvo informando en directo de lo que ocurría en las calles del país, mientras las emisoras nacionales de radio y TV transmitían programas de variedades y actos oficiales.
La reacción de los gobiernos de América Latina fue la siguiente: Ecuador y Argentina manifestaron su respaldo irrestricto al Gobierno de Maduro, y Panamá anunció que seguirá con cautela la situación venezolana. El jefe de Gabinete argentino, Jorge Capitanich, informó incluso que “hasta el momento no hay prevista” una reunión de Unasur o de los socios del Mercado Común del Sur (Mercosur) para tratar el asunto.
Al mismo tiempo, una decena de organizaciones venezolanas comprometidas con la defensa de los derechos humanos y la libertad de expresión en Venezuela –Provea, Cofavic, la Red de Apoyo por la Justicia y la Paz, el Sindicato de Trabajadores de la Prensa, entre ellas—han documentado con testimonios, videos y fotografías la violación sistemática de los Derechos Humanos en Venezuela, sin que sus denuncias hayan sido consideradas por ningún organismo multilateral. Han comprobado la negación de la defensa y en algunos casos, la tortura –con golpizas e intimidación—de los dos centenares de estudiantes detenidos durante las manifestaciones. Han protestado contra los ataques y el robo de material gráfico a los reporteros de los medios nacionales e internacionales que cubrían los sucesos de esta semana, y que prueban el suo de armas automáticas por parte de policías y militares y la intervención de grupos paramilitares afines al chavismo - denominados en Venezuela "colectivos - en la represión de las manifestaciones. Se trata de las mismas organizaciones que durante más de dos décadas han demostrado con rigurosidad ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) la responsabilidad del Estado venezolano en crímenes de lesa humanidad. ¿Acaso esta vez no merecen ser escuchadas?
La comunidad de países Latinoamericanos y del Caribe se presenta ante estos hechos como una alianza de gobiernos y no de Estados, que desconoce abiertamente las voces disidentes de sus ciudadanos, en función de intereses coyunturales. El grueso de los países que conforman la Organización de Estados Americanos y casi la totalidad de los que integran la Comunidad de Estados Latinoamericanos (Celac) y la Unasur, aún reciben apoyo de Venezuela a través de los envíos de petróleo barato o tienen a este país como un cliente seguro de sus exportaciones. Ante estas razones prácticas, no caben siquiera la preocupación y la duda. Y así, mientras más acompañado está el presidente Nicolás Maduro de sus pares regionales, más solos están los ciudadanos a los que Gobierna: el pueblo chavista y el opositor, que requieren justicia para que episodios como estos no se repitan cíclicamente y mediación para el diálogo, cada vez más necesario.
El Pais