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miércoles, 27 de febrero de 2013

El poeta latinoamericano ya no hace la revolución


Ernesto Cardenal apretó el puño y sacudiendo el brazo en el aire gritó al público que lo escuchaba: "¡Viva Sandino!"La noche era fresca en la colonial ciudad nicaragüense de Granada, sede anual del Festival Internacional de Poesía más grande América Latina. Corrientes de aire provenientes del Gran Lago de Nicaragua zigzagueaban entre la gente, levantando sombreros, erizando los pelos de la piel. Decenas de personas se congregaron para homenajear al poeta revolucionario, posiblemente el último de una casta de creadores latinoamericanos comprometidos con el cambio político en la región. “Soy poeta, sacerdote y revolucionario”, se definió el hombre que en Nicaragua usó la cultura para enfrentarse a la dictadura de Somoza. Cardenal obtuvo el año pasado el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
La poesía de Cardenal sigue inspirando a la nueva generación de poetas latinoamericanos, pero la lírica de la región ha experimentado una transformación radical. A decir de escritores y editores, la poesía latinoamericana se ha vuelto individualista, minimalista, nihilista. Los poetas jóvenes han dejado atrás el compromiso político, que caracterizaba a vates como Mario Benedetti o Pablo Neruda, para cantar historias más personales. “La poesía ya no es un instrumento del cambio político como hace 30 años, al menos no de la misma manera”, explicó la escritora Gioconda Belli, también poeta, y quien en abril presentará en España su nuevo libro de poesía, En la avanzada juventud. “Ahora los cambios políticos van a ser mucho más lentos, ya no son procesos románticos, porque las revoluciones eran procesos románticos, heroicos, épicos”, dijo Belli. 
Los jóven
En América Latina los poetas alzaron su voz para ayudar a los movimientos revolucionarios que hace treinta, cincuenta años, germinaron en la región. La revolución cubana inspiró a decenas de poetas, que con sus versos apoyaron la caída de Fulgencio Batista. Luego vino la revolución nicaragüense, quedó la épica del Che Guevara, la lucha guerrillera en El Salvador. Ahí estaban los poetas para mover a la gente, para hinchar, sobre todo en los más jóvenes, la idea del compromiso con el cambio político armado. Pero el deterioro de los regímenes revolucionarios, su involución y la llegada de la democracia a Latinoamérica cambiaron la forma de hacer poesía en la región. 
“La poesía comprometida coincidió con el auge de las revoluciones de los setenta, ochenta; esa poesía tuvo un eco enorme porque estaba identificada con lo que la gente estaba viviendo. Ahora la poesía es más nihilista, es más preciosista, cultiva más la creatura verbal, que es más de consumo entre poetas. Ha habido una desconexión entre la poesía y la gente, lo que tiene que ver con una poesía más individual, más hermética, más cerrada”, dijo Belli. 
Carla Pravisani es una joven poeta argentina, radicada en Costa Rica. Ella participó como invitada en el Festival de Granada, dentro de una nueva generación de poetas de la región. Coincide con Belli en relación a la nueva lírica de la región, principalmente de Centroamérica. “Hay una nueva mirada que no es tan social, sino basada en los pequeños acontecimientos personales que nos definen”, dijo. “Ya no estamos en ese momento político que caracterizó a la poesía”, agregó Pravisani, aunque reconoció el peso y la influencia que poetas como Cardenal tienen en esta nueva generación. 
“Ernesto Cardenal es una estrella a seguir, como poeta, como ser humano, como persona que se ha dedicado a ser consecuente. Cada proyecto que hace sigue produciendo fenómenos de cambios culturales. Y es ahí como persona donde yo mejor me nutro, en cómo Cardenal ha utilizado el arte como herramienta para mejorar el mundo”, dijo la poeta. 
Hubo un tiempo en la que la poesía latinoamericana era muy seguida en Europa, aseguró Lutz Kliche, director de Verlagsdienstleistugen, de Alemania, y editor de Cardenal al alemán. “Todos los de mi generación leíamos a Mario Benedetti, pero la poesía en Alemania, y me atrevo a decir que casi en toda Europa, ya no es un género de acogida entre el público. La gente prefiere leer grandes novelas o autores que se leen fácil y rápido. Lo que más se vende es una buena mezcla de tensión, de suspenso, de crimen. La poesía es un género muy difícil”, explicó. 
En América Latina los poetas alzaron su voz para ayudar a los movimientos revolucionarios
Kliche cree que ya termino la época en la que la literatura, y principalmente la poesía, era un instrumento al servicio de los grandes cambios políticos. “En Europa algunos autores se han editado por situaciones circunstanciales, pero creo que van a surgir nuevos escritores y nuevos poetas alrededor de nuevos temas, porque los temas cambian, ahora es la violencia, la pobreza. La literatura no debe ser panfletaria, comprometida, debe dedicarse a los temas de los seres humanos, los grandes temas de la condición humana, que afectan a la vida de cada uno de nosotros”, dijo el editor. 
Kliche cree que la poesía debe aprovechar nuevas formas de difusión, basadas en la música y las nuevas tecnologías. “Las nuevas generaciones, en Europa por lo menos, ya no son tan afines a la poesía, son más afines a la música. Todos los estilos de música abren nuevas formas, incluso literarias, porque creo que la frontera de las distintas expresiones artísticas tienden a desvanecerse y hacerse más permeables, y creo que ahí radica la esperanza de los poetas, de no solo pensar en un libro, sino publicar su poesía en blogs, hacerla más accesibles para un público que no está tan acostumbrado a leer”, dijo Kliche. 
La escritora Gioconda Belli piensa igual que el editor alemán. Belli aseguró que ve con fascinación cómo una nueva generación de músicos nicaragüenses utiliza el bagaje literario creado por la poesía para hacer arte. “He visto en Nicaragua varias voces importantes, gente que está haciendo cosas nuevas, aunque todavía no se puede decir que exista ya el relevo a nivel tan conocido. Quizá va a tomar más tiempo conocerlos, que en los tiempos en los que el cultivo de la poesía y los libros circulaban a un nivel más amplio, pero la poesía latinoamericana siempre ha tenido un vigor muy especial, aun ahora que la poesía está más concentrada en la interioridad, todavía hay una característica peculiar de la poesía latinoamericana, que tiene que ver con la capacidad que hemos tenido de reflejar eso que llaman la realidad mágica de América Latina, no mágica por bella, sino por exagerada, por loca, por casi imposible, porque viola todas las reglas de la realidad”.
El Pais