“La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir”.

Camilo José Cela

miércoles, 1 de junio de 2011

Sergio Ramírez: "La literatura es un oficio del diablo"


Ciudad de México.- Para el escritor nicaragüense Sergio Ramírez la literatura, tal como lo dice uno de sus personajes en su reciente novela "La fugitiva", "es un oficio del diablo".

"Uno no sabe, cuando escribe, con qué le va a salir el demonio en el camino. En la literatura hay muchos tropiezos y tentaciones, que es para lo que existe el diablo, ¿no? Al fin y al cabo, es el demonio un compañero de viaje en la escritura", dice el autor, en entrevista con dpa en Ciudad de México, donde vino a presentar su libro reciente.

Se trata de una novela que le llevó mas de dos años de trabajo, en la que están borradas las fronteras entre realidad y ficción, merced a un complejo entramado narrativo que narra biográficamente la atribulada vida de la costarricense Amanda Solano, una mujer escritora que lucha contra una sociedad conservadora y se le va la vida en ello.

"La historia se sitúa en Costa Rica, país que conozco muy bien y está contada por otras tres mujeres, así que otra vez la novela para mí representó un desafío de lenguaje", dice Ramírez, ya muy alejado de esos tiempos en que era una figura política encumbrada en el corazón de la Revolución Sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza en los 80.

Galardonado hace ya doce años con el Premio Alfaguara por su novela "Margarita, está linda la mar", el también autor de libros de cuentos, ahora reunidos todos en un volumen, vive intensamente una existencia literaria entre conferencias, viajes y, sobre todo, la escritura, una actividad a la que se dedica con disciplina y rigor.

"Creo que la literatura es un oficio de corrección, de dedicación, de reflexión, de quitar cosas, de poner cosas. Esa es la parte que menos me gusta, pero es la más necesaria. Corregir a veces se vuelve una especie de obsesión. La escritura está hecha de cosas gruesas y también menudas. Suelo imprimir una copia y esa es la lectura verdadera, con el lápiz afilado", relata.

"Siempre te sorprende cuando el editor te devuelve una serie de preguntas y muchas de ellas aluden a errores que has cometido y ahí es cuando uno comprueba que un libro nunca termina de salir de las manos de uno".

Su novela "La fugitiva", que ya fue presentada en Ciudad de Panamá y en Managua, lugar donde el autor tiene situado su hogar, juega todo el tiempo con la verdad y la ficción, y lo que en una primera lectura parece una biografía histórica muy bien documentada resulta ser otra cosa.

"Soy un fan de esa literatura donde pretendo que el lector no pueda distinguir entre la verdad y la mentira y que se meta en un terreno minado", dice el nicaragüense.

"Es un desafío que le hago a ese lector que si entró a una librería y compró un libro pensando que es una novela, que es ficción, conforme va leyendo se da cuenta de que todo es verdad, que todo es cierto".

"Eso para mí es el triunfo del autor sobre el lector", agrega Ramírez, quien después de una breve estancia en Nicaragua viajará a Argentina.

Ahí, además de presentar "La fugitiva" en Buenos Aires, dará un curso de literatura en Trelew para honrar la memoria de su fallecido amigo, el periodista y escritor Tomás Eloy Martínez, quien escribió el libro "La pasión según Trelew", un clásico del periodismo en español.

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